Basta con observar la diferencia entre los terrenos firmes de la zona oriente de Peñaflor, cercanos al cerro, y los depósitos más blandos y húmedos que caracterizan los sectores aledaños al río Mapocho para entender que la respuesta sísmica no será la misma. En una misma comuna, la velocidad de ondas de corte puede variar de manera significativa, y esa variación define la clasificación de sitio que exige la normativa chilena. Por eso, cuando un proyecto de edificación o infraestructura se emplaza en Peñaflor, donde los suelos aluviales y las cenizas volcánicas generan perfiles heterogéneos, la medición del parámetro VS30 mediante la técnica MASW se convierte en un insumo crítico desde la etapa de anteproyecto. Complementamos esta exploración indirecta con sondajes SPT cuando se requiere una correlación directa con resistencia a la penetración, o con ensayos CPT si la continuidad del perfil es prioritaria en suelos finos y saturados.
En Peñaflor, un mismo lote puede tener variaciones de VS30 de hasta 150 m/s en menos de 50 metros de separación lateral.
